Madrid, 1 de diciembre de 2023 – El eurodiputado del Partido Popular Europeo (PPE), Fernando Navarrete, ponente del dossier legislativo del Parlamento Europeo sobre el euro digital y antiguo director de gabinete del último gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha alertado sobre el riesgo de que las discusiones en torno a la posible implementación del euro digital «debiliten la robustez» de la divisa ante futuras crisis financieras.
Navarrete se cuestiona: «¿Queremos un euro que ante la siguiente crisis sea más fuerte o más débil? ¿De verdad tenemos los ciudadanos europeos un problema para pagar en el sistema de pago que nos merezca la pena debilitar la robustez del euro frente a la siguiente crisis?». Su respuesta es un contundente «no». Esta declaración la realizó durante su intervención en el diálogo del ‘Anuario del Euro 2025’, donde subrayó su negativa, especialmente si el sector privado puede resolver la fragmentación y la sobredependencia de operadores internacionales.
SOLUCIONES PRIVADAS COMO PRIMERA OPCIÓN
El eurodiputado reiteró que «las soluciones privadas son para mí la primera opción», recordando que este enfoque ha sido priorizado por los legisladores europeos durante los últimos 20 años. Según Navarrete, el Banco Central Europeo (BCE) ha estado «invirtiendo dinero y esfuerzo durante más de 20 años en alcanzar dicha solución», estando actualmente «más cerca que nunca». En este contexto, advirtió que la iniciativa del euro digital podría reinstaurar una situación en la que se volvería «a la casilla de salida».
Este evento fue organizado por el Instituto Español de Analistas, en colaboración con la Fundación Instituto de Crédito Oficial (ICO) y el Círculo de Empresarios, para abordar las claves del capítulo titulado ‘¿Realmente necesitamos el euro digital? ¿Una solución a qué problema exactamente?’, en el que se analizan las motivaciones detrás del proyecto del euro digital, su posible utilidad, los retos regulatorios y las implicaciones para la estabilidad financiera.
SOBREDEPENDENCIA DE OPERADORES INTERNACIONALES
Según Navarrete, muchos de los desafíos, como la sobredependencia de operadores internacionales no europeos, pueden abordarse «de forma más proporcionada» mediante una combinación de regulación, refuerzo de las infraestructuras de pagos existentes e impulso de soluciones innovadoras basadas en dinero bancario comercial y en iniciativas privadas interoperables a nivel paneuropeo en la zona euro.
El eurodiputado propone que la respuesta europea debe centrarse en el desarrollo de un euro digital ‘offline’ para asegurar la digitalización del dinero en efectivo y reforzar la resiliencia del sistema de pagos, dejando el euro digital ‘online’ como una opción a considerar «únicamente si las soluciones privadas no alcanzan un grado de desarrollo suficiente para hacer frente a los retos actuales».
Frente a la noción de que Europa debía liderar «a toda costa» la adopción de una moneda digital de banco central (CBDC en inglés) minorista, Navarrete recuerda que la mayoría de las grandes economías avanzadas han optado, hasta ahora, por «la cautela, priorizando la mejora de los sistemas de pagos instantáneos, las carteras digitales y, en su caso, las CBDC mayoristas dirigidas a transacciones entre entidades financieras».
ABOGA POR LA «PRUDENCIA Y LA PAUSA»
En este contexto, Navarrete ha abogado por la «prudencia y la pausa», subrayando la necesidad de «repensar los fundamentos» del euro digital. Reconoce que la sobredependencia de operadores internacionales es el «argumento más válido y el único» que podría justificar las decisiones de la Unión Europea y su banco central frente a sus homólogos.
Si bien Navarrete indica que el euro digital puede ser una solución al problema de la sobredependencia, cuestiona si es «la mejor». Valora la parte ‘offline’ de la herramienta monetaria, a la cual «no le ve ningún problema», pero se muestra más «reticente» respecto a la parte online.
En cuanto a la estabilidad financiera y los posibles riesgos que podría conllevar, así como la implementación de límites a la tenencia, advierte que estos «límites pueden estar sometidos a presiones políticas en momentos de tensión bancaria». En este sentido, enfatiza la necesidad de reforzar técnica y políticamente las salvaguardias para soportar pánicos bancarios y mantener la privacidad.
Por último, el economista ha instado a destinar mayores incentivos al sector privado para que puedan operar a «escala paneuropea ya», advirtiendo que el debate se está desplazando hacia una dicotomía entre dinero privado y dinero público.
