El 18 de marzo de 2023, el Banco Central Europeo (BCE) emitió una clara advertencia sobre los efectos de una posible relajación de los estándares regulatorios en las entidades financieras. Según Claudia Buch, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, este debilitamiento podría comprometer la capacidad de las instituciones para enfrentar perturbaciones adversas en un contexto de altos niveles de tensión geopolítica.
Buch resaltó que «la fragmentación o cualquier debilitamiento de los estándares podría socavar la capacidad de las entidades para resistir perturbaciones adversas», un tema que se tocó en el informe anual de actividades supervisoras de la institución correspondiente a 2025. Este aviso llega en un momento en que la incertidumbre política, económica y geopolítica es considerable, mientras que los indicadores de mercado no reflejan de manera adecuada las tensiones financieras, lo que podría provocar una reevaluación brusca de los riesgos.
A pesar de que los colchones de capital y de liquidez de las entidades se encuentran muy por encima de las exigencias regulatorias y su rentabilidad es elevada, Buch advierte que las perspectivas de estabilidad financiera a medio y largo plazo se han vuelto más inciertas. Las tensiones geopolíticas, las valoraciones excesivas en varios segmentos del mercado financiero y las crecientes interconexiones con intermediarios no bancarios plantean nuevos riesgos que podrían materializarse de forma repentina.
Identificación de vulnerabilidades
«Debemos seguir yendo más allá de los indicadores coyunturales de las entidades e identificar las vulnerabilidades frente a acontecimientos externos adversos», enfatizó Buch. En este contexto, el BCE ha establecido varias prioridades supervisoras para el ciclo 2026-2028, que incluyen fortalecer la capacidad de resistencia de las entidades ante riesgos geopolíticos, mantener unos criterios de concesión de crédito sólidos y realizar una gestión prudente de los riesgos relacionados con el clima y la naturaleza.
Pruebas de resistencia y enfoque en la tecnología
Para abordar estos desafíos, el BCE llevará a cabo en 2026 una prueba de resistencia inversa que identificará escenarios de riesgo geopolítico específicos para cada banco, con el fin de evaluar cómo podrían afectar a su posición financiera. Además, se prestará atención particular a la gestión de riesgos climáticos y medioambientales, así como a las capacidades de agregación de datos sobre riesgos y la presentación de informes, en un esfuerzo por adaptar el sector a las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial.
El papel de un marco regulatorio sólido
«Para cumplir con nuestro mandato de mantener la seguridad y la solidez de las entidades de crédito, necesitamos un marco regulatorio fuerte», declaró Buch. Ella también señaló que una mayor armonización de las normas bancarias y un sistema europeo de garantía de depósitos podrían apoyar la integración y la simplificación del sistema, además de impulsar la eficiencia del mercado único.
A una escala internacional, Buch subrayó la relevancia de un sistema financiero mundial resiliente, destacando la necesidad de cumplir con estándares regulatorios comunes y de asegurar una buena coordinación entre los supervisores para facilitar el crecimiento y mantener la estabilidad.
